El panorama automovilístico europeo está experimentando una transformación sin precedentes. En cuanto a los modelos, el mercado europeo sigue estando dominado por los coches urbanos. El Dacia Sandero conserva el primer puesto en ventas, seguido por un Renault Clio que ha tenido un muy buen final de año. El Peugeot 208 completa el trío de cabeza, por delante de dos valores seguros de Volkswagen: el T-Roc y el incombustible Golf. Modelos especialmente bien representados en P-Tronic en múltiples configuraciones.
A nivel mundial, el Toyota RAV4 se impone como el vehículo más vendido con más de 2,1 millones de unidades, por delante del Tesla Model Y y el Honda CR-V. Un éxito impulsado en gran medida por la ampliación de su oferta híbrida, reflejo de un mercado en profunda reestructuración.
Esta evolución se confirma en las cifras acumuladas desde principios de año, que reflejan un profundo cambio en los tipos de motorización en el viejo continente. Los vehículos híbridos lideran ampliamente las ventas con un 34,6 % de cuota de mercado, por delante de los de gasolina (27,4 %). Este avance histórico va acompañado de un notable progreso de los eléctricos, que acaparan el 16,4 % de las ventas y confirman la aceleración de la transición energética. El gran perdedor de esta redistribución del mercado sigue siendo el diésel. Antiguo rey de las carreteras europeas, ha sufrido un vertiginoso descenso del 24,5 % en un año y ya solo representa el 9,2 % del mercado, un nivel ahora equivalente al de los híbridos enchufables (9,1 %).

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